Hidratación

La hidratación mejora nuestra capacidad cognitiva

Con una correcta hidratación, mejoraremos nuestro rendimiento cognitivo. Estas son las conclusiones de un estudio realizado por un Grupo de trabajo de nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.

Según la coordinadora del estudio, María Luisa López Díaz-Ufano, una incorrecta hidratación se inicia con pérdidas del uno por ciento disminuye la memoria, y ya con un dos por ciento disminuye significativamente la atención, las respuestas reflejas, la coordinación psicomotriz, la voluntad y pensamiento, y la coordinación visual y motora.

Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria recomienda “tomar bebidas en cada comida y entre las mismas; aumentar el consumo de frutas, verduras y ensaladas, sopas y caldos; no confiar en la sensación de sed para beber, tener una botella de agua o líquido a mano; y mantener las bebidas a temperatura moderada”.

En cuanto al tipo de agua más recomendable, el agua de mineralización débil (agua con menos de 500 miligramos de minerales, calcio y magnesio).

¿Qué colectivos son los más vulnerables ante la deshidratación?

Hay que cuidar especialmente a los niños, embarazadas (durante gestación y lactancia) y ancianos porque son ellos los que tienen un mayor riesgo de deshidratación.

Es muy importante hidratarnos aunque no tengamos sensación de tener sed.

Antes de hacer cualquier actividad física, es aconsejable hidratarnos con agua para conseguir la correcta absorción de líquido y reestablecer los niveles hídricos y de electrolitos normales. Y para reestablecer las pérdidas asociadas a la sudoración excesiva y durante una prolongada actividad física son aconsejables las bebidas isotónicas.

 

Fuente: SEME